| |
|
ABUSO SEXUAL
Acerca de las estadísticas sobre abuso sexual, no se encuentran disponibles cifras confiables debido a las escasas instancias que registran estos casos, porque sólo son reconocidas las que están registradas a través de un documento oficial. Solamente cuando las personas tienen un lugar hacia donde dirigirse en busca de ayuda, es que la verdadera dimensión de la situación puede ser conocida y abordada.
Muchas personas creen que porque el niño o niña no habla sobre lo ocurrido, ya lo ha olvidado y por lo tanto no requiere de un apoyo emocional, sin embargo, es importante recordar que el abuso sexual no se olvida jamás y lo que en apariencia parece haber sido olvidado, en realidad queda "guardado" y marca la vida futura.
La experiencia del abuso sexual bajo sus diversas formas, trasciende a la vida adulta contaminando la vida emocional, afectiva y sexual; imposibilitando un desarrollo saludable de la vida integral del individuo la cual a su vez tiende a mostrar una reproducción endógena de la violencia.
Por lo general, cuando hay consecuencias físicas, estas son identificables y reciben atención. Pero no pasa lo mismo con las consecuencias psicológicas. En la medida, que ellas no se ven, en tanto no hay marcas visibles, estas no son atendidas. Por esto es necesario que todo niño, niña o adolescente que ha sufrido de abuso sexual, reciba el apoyo adecuado, aun cuando estos manifiesten entender lo ocurrido y reciban apoyo de sus familias. Esta necesidad de atención y protección de las víctimas del abuso sexual, se hace imperativo y requiere de la coordinación de todos los sectores, a fin de proporcionar el mejor servicio posible. Una atención adecuada y a tiempo permite y alienta la rehabilitación de las víctimas y sus familias.
En el Perú, es el Sector de Salud quien da casi la total atención a estos casos a través de programas como el de los MAMIS (Módulos de Atención del Maltrato Infantil). Existen también, otros programas instalados en hospitales, para el cuidado integral del niño, niña y adolescente que experimentaron algún tipo de abuso sexual; así como de apoyos a sus familias. Sin embargo, los diversos factores que están vinculados al abuso sexual infantil, muestran la necesidad de tomar variados caminos para combatirlo, más aun cuando este problema no afecta sólo a determinado grupo social, sino que se manifiesta en todos los sectores de la población.
Desde las acciones de la Sociedad Civil, se pueden encontrar escasas instituciones privadas que también atienden algunos casos de niños, niñas y adolescentes que han sufrido abusos sexuales, a través de terapias psicológicas que esperan poder contribuir en su rehabilitación. Lamentablemente los responsables de estos programas reconocen que su cobertura, es extremadamente reducida.
De acuerdo con la información dada, por el responsable del Programa de Atención a Niños Víctimas de Abuso Sexual del Hospital de Salud Mental Hermilio Valdizán (Lima - Perú), más del 50% de los casos de niñas y niños que reciben apoyo psicológico, suelen ser abandonados. Esto se debe a que la mayoría de los padres no llevan a sus hijos a sus consultas, por considerar poco importante este tipo de apoyo a sus hijos.6
Toda esta información refleja la urgencia de revertir los efectos del abuso sexual infantil en sus diferentes niveles de intervención (primario, secundario y terciario), ya que entre sus más graves consecuencias se puede apreciar que:
Las jovencitas que experimentaron de niñas maltrato por parte de su padre, tienden a involucrarse al crecer con parejas violentas.
Escaso empoderamiento de las niñas, niños y adolescentes sobre sus derechos.
Falta de institucionalidad y deberes sociales que brinden apoyo y protección al niño y adolescente víctima de violencia.
Los medios realizan el abordaje desde una óptica sensacionalista y en otros casos, el tema no es tratado en forma completa.
Queda así corroborada la necesidad de conocer, intervenir, mejorar y proponer nuevas acciones que aborden esta problemática.
Beatriz Travi Márquez (Lic. Trabajo Social)
6 Entrevista realizada por Corazones en Acción - Perú, en febrero del 2005 al Dr. Carlos Lengua.
Imprimir artículo
siguiente 
|